bandera

Este 2 de noviembre se cumplieron cien años desde que el Gobierno Británico, a través de su ministro de Relaciones Exteriores (Foreign Office), Lord Arthur James Balfour, hiciera el 2 de noviembre de 1917 la llamada Declaración Balfour. Esta fue una manifestación pública y formal con la que el gobierno británico anunciaba durante la Primera Guerra Mundial que apoyaba el establecimiento de un “hogar nacional” para el pueblo judío en la región denominada Palestina, que aún era parte del Imperio Otomano. La Declaración fue dirigida al Barón Lionel Walter Rothschild, líder de la comunidad judía de Gran Bretaña para ser transmitida a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda, y fue publicada en la prensa el 9 de noviembre de 1917.
El texto de la Declaración fue:
Ministerio de Relaciones Exteriores
2 de noviembre de 1917
Querido Lord Rothschild:
Me complace mucho comunicarle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía por las aspiraciones judías sionistas, que han sido presentadas y aprobadas por el Gabinete. El Gobierno de Su Majestad ve con buenos ojos el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y hará todo lo posible para facilitar el logro de este objetivo, entendiéndose claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político disfrutado por los judíos en cualquier otro país.
Le agradecería que llevara esta declaración al conocimiento de la Federación Sionista.
Tuyo sinceramente,
Arthur James Balfour.
El ex Primer Ministro británico Lloyd George, en sus memorias publicadas en 1939, listó varios factores que le hicieron decidir como Primer Ministro para hacer la declaración. Dijo a la Comisión Real Palestina en 1937 que la Declaración fue realizada “debido a razones propagandísticas”, ya que para él una presencia judía en Palestina ayudaría a que Gran Bretaña fortaleciera su posición sobre el Canal de Suez, reforzando su dominio imperial en la India. También pensó que la declaración haría que los judíos estadounidenses apoyaran a Gran Bretaña en la guerra y por lo tanto forzarían en ese sentido a su gobierno, lo que haría que para Alemania fuera más complicado reducir sus compromisos militares y mejoraría su posición económica en el frente oriental.
Balfour estuvo en Estados Unidos discutiendo sobre el sionismo con el asesor del presidente Wilson, el líder sionista Louis Brandeis. Wilson, que había opinado que aún no era el momento adecuado para emitir una declaración favorable a los judíos, cambió de opinión después de que Estados Unidos entró a la guerra en abril de 1917. El 13 de junio de 1917, Ronald Graham, jefe del departamento de Asuntos Exteriores del Medio Oriente del Ministerio de Relaciones Exteriores británico, se enteró que tanto el Primer Ministro como el Ministro de Relaciones Exteriores y el Subsecretario Parlamentario de Relaciones Exteriores Lord Robert Cecil estaban a favor de apoyar al Movimiento Sionista con una declaración. El 19 de junio Lord Balfour se reunió con Jaim Weizmann y Lord Rothschild para pedirles que presentaran un borrador para una declaración, el que una vez recibido fue sometido a la consideración del Gabinete.
Cuando se sugirió que se podría aplazar una Declaración, el 3 de septiembre de 1917 Lord Balfour dijo que como Estados Unidos estaban muy enfervorizados con este asunto, sería de gran ayuda a los aliados realizarlo pues con ello mantendrían el entusiasmo de la gente alistada junto los británicos. El 4 de octubre de 1917, Balfour dijo que el Movimiento sionista tenía el apoyo de la mayoría de los judíos, especialmente los de Estados Unidos y Rusia, y que Alemania estaba haciendo grandes esfuerzos para captar su simpatía por el apoyo que los judíos en general podrían darle de lograrlo. Finalmente, el 31 de octubre de 1917, Lord Balfour concluyó que desde el punto de vista político y diplomático era muy deseable que se hiciera una declaración a favor de las aspiraciones de los sionistas judíos, puesto la gran mayoría de los judíos de todo el mundo parecían ser favorables al sionismo. De manera que, dijo Balfour, de poder hacer una declaración al respecto sería una propaganda “extremadamente útil tanto en Rusia como en Estados Unidos” con el objeto de que los judíos de esos países pudieran presionar a favor de los intereses británicos en la guerra para lograr un resultado para ellos basado en esta declaración.
La redacción de la Declaración fue redactada con sumo cuidado, y resultó en una muy breve misiva. Contenía cuatro planteamientos, de los que los dos primeros prometían apoyar “el establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina”, y los dos siguientes eran “cláusulas de salvaguarda” respecto a “los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”, y “los derechos y el estatus político de los judíos en cualquier otro país”. Se usó intencionalmente decir “hogar nacional” en lugar de “Estado” ya que el Gabinete británico se oponía al programa judío sionista de llegar a tener un Estado propio, aunque los principales impulsores de la declaración creían que de todas maneras un Estado judío surgiría con el tiempo. El término mismo de “hogar nacional” fue usado para ser ambiguo, ya que no había con él ningún precedente en el derecho internacional por lo que no tenía valor jurídico. De manera que no significaba “Estado”. Tampoco fue un accidente declarar que tal “hogar nacional” se encontraría “en Palestina” en lugar de decir “de Palestina”. Si bien en un comienzo el borrador que Balfour envió previamente a Rothschild decía que “Palestina debería ser reconstituida como el Hogar Nacional del pueblo judío”, Lord Milner removió la palabra “reconstituida” y la cambió por “en”. Lord Milner fue el autor principal de la Declaración, aunque haya sido denominada “Declaración Balfour”.
(Lord Milner era un líder conservador, y el único dirigente británico con experiencia en la dirección civil de una guerra. Por eso David Lloyd George, el Primer Ministro británico lo convocó en diciembre de 1916 cuando formó su gobierno nacional, y fue uno de los cinco miembros del Gabinete de Guerra).
De esta manera el texto evitaba comprometer a toda la Palestina para que fuera el Hogar Nacional Judío, lo que fue por lo tanto claramente mencionado en el Libro Blanco de Winston Churchill de 1922, en el que escribió que “los términos de la declaración mencionada no contemplan que Palestina en su totalidad debe convertirse en un Hogar Nacional Judío, sino que tal Hogar debe ser fundado “en Palestina”. Con lo que Churchill justificó que Gran Bretaña quitara de Palestina más del 70% de su territorio para crear un país árabe, Transjordania, actualmente Jordania, para satisfacer las demandas árabes que los británicos prometieran a dirigentes árabes a través de Thomas Edward Lawrence, oficial británico más conocido como Lawrence de Arabia, país que es realmente el de los árabes de ese territorio.
Después de la publicación del Libro Blanco de Churchill en 1922, la Cámara de los Lores rechazó un Mandato Británico de Palestina que incorporara la Declaración Balfour por 60 votos contra 25, tras una moción de Lord Islington. Después fue anulada por una votación de la Cámara de los Comunes tras promesas de Churchill. Finalmente la redacción de la Declaración se incorporó en el Mandato Británico para Palestina, Mandato que era jurídicamente vinculante para el Gobierno británico, no así la Declaración Balfour.
Tampoco la Declaración incluía límites geográficos para Palestina, ya que era sólo una zona de lo que fuera el Imperio Otomano en Medio Oriente. Al finalizar la guerra, tres documentos fueron la base de las negociaciones para establecer los límites de Palestina. Estos fueron la Declaración Balfour misma, la correspondencia Husayn–McMahon y el acuerdo Sykes–Picot. Se llama Correspondencia Husayn– McMahon a una serie de diez cartas que entre el 14 de julio de 1915 y el 30 de enero de 1916 intercambiaron el jerife de La Meca, Husayn ibn Ali y el Alto Comisario Británico en El Cairo, Henry McMahon, que tenían como objeto preparar la rebelión árabe contra el Imperio Otomano en el marco de las operaciones militares de la Primera Guerra Mundial, a cambio del reconocimiento aliado de un Estado árabe en la zona. El Acuerdo Sykes-Picot, oficialmente conocido como el Acuerdo de Asia Menor, fue un acuerdo secreto entre la Tercera República Francesa y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda para definir la influencia y control de ambos países en Medio Oriente, si la Triple Entente resultara victoriosa contra el Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial. Negociaciones que se desarrollaron entre noviembre de 1915 y marzo de 1916, firmándose el acuerdo el 16 de mayo de 1916.
(La Triple Entente fue un pacto firmado en 1907 entre la Tercera República Francesa con Rusia, comprometiéndose entrar en guerra contra el Imperio Alemán si éste atacara al Imperio Ruso. El Reino Unido sólo se comprometió a dar un apoyo diplomático si eso ocurriera).
Después de la Revolución Rusa, los bolcheviques publicaron el acuerdo Sykes-Picot en los diarios Izvestia y Pravda el 23 de noviembre de 1917 y el The Guardian británico lo hizo el 26 de noviembre de 1917. “Los británicos estaban avergonzados, los árabes consternados y los turcos encantados”. La Organización Sionista Mundial se situó entre la germanofilia y la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial. Sus oficinas centrales seguían estando en Berlín y muchos de sus miembros, procedentes del Imperio Ruso, de Europa del este y de Alemania, querían una victoria alemana sobre el zarismo que había perseguido y asesinado tantos judíos. Jaim Weizmann fue uno de los pocos dirigentes sionistas que apostó por que vencerían los aliados. Estaba convencido de que una vez concluida la guerra, Palestina quedaría en manos británicas, de manera que trabajó por obtener un compromiso de apoyo al establecimiento de un “hogar nacional judío” bajo la tutela del Gobierno de Gran Bretaña, en lo que aún era una remota provincia del Imperio Otomano. Los sionistas alemanes de la central en Berlín intentaban por su parte de lograr un compromiso similar de parte de Alemania. Pero fueron los británicos los que lo hicieron por medio de la Declaración Balfour, que apoyaba de manera poco precisa los anhelos del pueblo judío, pero lo suficiente como para que Weizmann la llamara “carta magna de las libertades judías”. Una anécdota supuesta relaciona la producción de cordita con la Declaración Balfour. Waizmann desarrolló un método para obtener la muy escasa acetona mediante un proceso denominado ABE, lo que permitió a los británicos producir la cordita, explosivo esencial para la guerra. Según la leyenda, el Almirantazgo le habría ofrecido el premio que él pidiera, y Weizmann pidió un Estado Judío.
Especialmente en Europa del Este, cuya población judía siempre fue azotada por el antisemitismo, la Declaración Balfour fue sentida como un logro del programa del fundador del sionismo político, Theodor Herzl. En Estados Unidos el sionismo sólo tenía doce mil miembros dentro de una población judía de tres millones. Su presupuesto era de sólo cinco mil dólares. Sin embargo las organizaciones sionistas tuvieron éxito dentro de la comunidad judía al organizar un Congreso Judío para debatir el problema del judaísmo en su conjunto. Esto impactó a los gobiernos británico y francés sobre el equilibrio de poder dentro del público judío estadounidense. La Declaración Balfour estimuló un aumento inusitado del número de partidarios del sionismo estadounidense. En 1914 las doscientas sociedades sionistas que tenían un total de sólo siete mil quinientos miembros crecieron a treinta mil miembros en seiscientas sociedades sionistas para 1918.
Desde 1918 hasta la Segunda Guerra Mundial, los judíos del Mandato de Palestina Británico celebraron el día de Balfour como una fiesta nacional anual el 2 de noviembre. A pesar de su ambigüedad, la Declaración Balfour tuvo una indudable influencia en el reforzamiento del deseo del Pueblo Judío para lograr refundar un Estado Judío, el actual Israel.

Comments are closed.