odio a occidente
Europa está bajo ataque de los terroristas islámicos. Ahora fue Barcelona, antes han sido Francia, Gran Bretaña, Alemania y muchos más. Las sociedades occidentales están sorprendidas y abrumadas sin tener claro cómo defenderse de asesinos muchas veces nacidos en su propio seno. Sin embargo tenían a la mano el producto de una trágica experiencia para aplicar, la de Israel.
Desde mucho antes del renacimiento del Estado Judío, ya en los años veinte, los judíos que vivían en el territorio del “Mandato Británico sobre Palestina” debieron sufrir el ataque de asesinos musulmanes que mataron a cientos de inocentes, azuzados por el antisemita Husseini, Gran Mufti de Jerusalem. Eso ha continuado sin detenerse hasta el día de hoy, sin contar con las guerras que debió sostener con atacantes de países árabes, la de Independencia en 1947, la del Sinaí en 1956, la Guerra de los Seis Días en 1967, la de Yom Kipur en 1973, en el Líbano, y muchas contiendas y escaramuzas más. Israel tuvo que repeler los ataques de “fedayines” – terroristas – que desde Egipto entraban para asesinar en los años cincuenta y hasta el día de hoy las incursiones de asesinos árabes que se hacen explotar matando israelíes, o entran directamente para asesinar a quien sea, niños de jardín infantil, ancianos, mujeres, o como sucedió alguna vez, colocando bombas incluso bajo la casa de los niños en kibutzim (aldeas colectivas) o campos de fútbol.
Sin embargo en muchos países europeos se ha criticado que Israel se defienda de los asesinos, llegando a condenar que se mate al criminal diciendo que “hubo un uso excesivo de fuerza” al hacerlo. En diarios occidentales se publica que “fueron asesinados “x” palestinos y murieron “y” israelíes”, sin decir que los árabes muertos eran los terroristas y los israelíes sus víctimas: los árabes son asesinados pero los israelíes sólo mueren. Incluso ahora que en España se cometió este atentado terrorista, de igual manera no se desdicen de condenar a Israel por defenderse de los que sufre su población.
Desde 2005, año en el que Israel desmanteló todos los asentamientos judíos en Gaza, dejando atrás casas, zonas de comercio, granjas y sinagogas (que los árabes destruyeron apenas se retiraron los israelíes), los terroristas árabes han estado lanzando miles de proyectiles contra Israel, matando civiles e hiriendo a cientos de personas. Además de eso, los grupos de terroristas árabes palestinos han atentado contra los cruces fronterizos desde Gaza a Israel, por donde no sólo este último pasa camiones con material y alimento hacia Gaza, sino por donde pasan pacientes palestinos que necesitan tratamiento médico en Israel, con sus acompañantes. Ya en 2008 pasaron más de 13.000 pacientes árabes palestinos a Israel para tratamiento médico.
Israel debió construir una valla de seguridad – muro sólo frente a ciudades árabes desde las que disparaban hacia israelíes inermes – para detener la entrada de asesinos suicidas que mataban a cualquiera que encontraran cerca. Esto fue muy criticado, más que nada desde Europa y occidente en general, sin tomar en cuenta los muros y vallas que se han construido en el resto del mundo: Arabia Saudita con Irak y con Yemen, Chipre entre lado griego y turco, Gibraltar con España, España en Ceuta y Melilla con el resto de África, entre ambas Coreas del norte y del sur, en varios países del lejano oriente, en varios países africanos, entre Estados Unidos y México y muchos más. Nadie ha dicho nada del muro con el que el Líbano ha rodeado el campo de refugiados palestinos en su país; y en estos momentos Turquía comenzó a levantar una valla de 144 kilómetros entre Turquía e Irán, en su frontera de 500 kilómetros, para impedir el paso de kurdos de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán.
Irán, que ha dicho abiertamente que su objetivo es “borrar del mapa a Israel” sin que ningún país, menos la ONU, lo condene, destina anualmente decenas de millones de dólares para financiar grupos terroristas contra Israel. En estos momentos se está apropiando lentamente de Siria, donde particulares y empresas iraníes están comprando extensos terrenos y aumentando su influencia en Medio Oriente a través de sus aliados en Siria, Líbano, Irak y Yemen. Irán está levantando una fábrica de misiles Scud cerca de Banias, al sur de la ciudad de Latakia, como copia de una fábrica que tiene en Irán, seguramente para lanzar contra los que luchan contra el gobierno sirio, y probablemente en el futuro contra Israel, lo que no escandaliza a nadie en Europa o en occidente.
Gran parte de los países europeos están recibiendo la oleada de inmigrantes musulmanes, quizás como una especie de expiación por el Holocausto judío, en el que fue asesinada la tercera parte del Pueblo Judío, seis millones de seres humanos. Para poder dimensionar eso, es como si en Chile, con 18 millones de habitantes, se mataran a seis millones, todos los de Santiago, o todo el norte y gran parte del sur, quedando sólo doce millones. O si de los 211 millones de brasileros fuesen asesinados 70 millones 300 mil. Como si de los 44 millones de argentinos fuesen matados 14.670.000 de personas. Como si de los 323 millones de estadounidenses se asesinara a 108 millones de personas.
El problema para los europeos es que entre los musulmanes que han recibido hay un porcentaje que recibe un mensaje de odio hacia cualquiera que no sea como ellos. Y al igual que lo que sufre Israel, están siendo atacados por sorpresa en cualquier lugar y en cualquier momento. Estos inmigrantes son ajenos a la cultura europea, al contrario de lo que fueron los judíos, cuya cultura siempre ha sido parte fundamental de lo occidental. Lo que no significó nada para que se produjera la matanza del Holocausto judío. Es inimaginable lo que el mundo perdió con esa masacre. Posiblemente entre los judíos asesinados habría estado la cura del cáncer, del sida, tantos libros, esculturas y pinturas magníficas, nuevos medios de comunicación, de transporte, de viajes interestelares, todo lo que habría cambiado el mundo como lo conocemos.
Muchos países islámicos se han quedado en el pasado, usando la tecnología occidental pero sin aportar nada nuevo. El grupo Hamas que controla Gaza sólo usa el dinero que le aporta occidente para intentar matar israelíes, fabricando túneles por donde entran asesinos, o misiles para lanzar contra civiles en Israel. La Autoridad Palestina, presidida por Mahmud Abbas, incita a los asesinatos de israelíes pagando sueldos vitalicios a quienes han asesinado judíos y también a las familias de los que haciéndolo han sido abatidos. Todo ello con el dinero que les aportan desde occidente varios países y Ong´s. Egipto y Jordania, que tienen tratados de paz con Israel, no intercambian grupos culturales ni visitantes hacia el Estado Judío, manteniendo una paz fría debido a que su población, y probablemente sus gobernantes, sólo sienten animosidad contra Israel. Por supuesto que el resto de los países árabes sólo aspiran a hacerlo desaparecer.
Europa debe acostumbrarse a que al haber recibido la inmigración musulmana han introducido una cultura por completo diferente a lo que ha sido occidente. Tienen una visión distinta del mundo, con códigos que no necesariamente concuerdan con las leyes de los países que los han acogido, lo que les hace difícil integrarse. Algunos son presa fácil de los grupos extremistas que les condicionan para adherirse a doctrinas terroristas. Al contrario de lo que algunos argumentan, de que se hacen terroristas por falta de oportunidades y trabajo, eso es sólo un pretexto. Si fuera así, en todo lugar en el que predomina la pobreza en algún momento, sin falta de oportunidades, surgirían terroristas que asesinarían a mansalva. Y eso no ha ocurrido nunca debido a esas condiciones en muchos países. De manera que los terroristas musulmanes aparecen porque han sido convencidos de que deben matar “infieles” que intentan “hacernos aceptar su mundo decadente occidental”, “que quieren hacer de nuestras mujeres lo que son las de ellos, unas prostitutas”, entre tantos otros argumentos para ser persuadidos.
Este es un fenómeno sociológico que se ha instalado en Europa y occidente en general para quedarse. De manera que los países que están sufriendo ataques terroristas islámicos, y el resto que aún no los recibe pero sucederá, tendrán que acostumbrarse a esta nueva realidad, tal como Israel ha debido hacer a lo largo de su historia.

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