sucot

El judaísmo es la religión más antigua que aún se mantiene a lo largo de la historia. Sus festividades mezclan hechos religiosos e históricos en su relación con lo divino. Según el calendario hebreo, el pueblo israelita (judío, hebreo) salió de Egipto y de la esclavitud el día 15 del mes de Nisán del año 2448. Este hecho se conmemora desde entonces año tras año con la festividad de Pesaj. (Hoy en día estamos en el año 5778 ).
Después de salir de Egipto transcurrieron siete semanas de libertad, hasta que el Pueblo de Israel estuvo en condición de recibir la Torá, y en el Pentateuco (Libros de Moisés) se describen los intensos preparativos, la ascensión de Moisés al monte Sinaí, las instrucciones de Dios y la transmisión de la Torá al pueblo. Según el calendario hebreo, la entrega de los Diez Mandamientos se produjo el 6 de Siván del año 2448.
(La Torá: es el rollo con el texto que contiene la ley escrita como la oral. Se refiere a los cinco primeros libros, los de Moisés. Torá viene de la raíz hebrea “acometer”, ligado a las nociones de “ley, enseñanza e instrucción”)
En esta época del año el judaísmo tiene una serie de festividades religiosas que se siguen unas a otras. Comienza con Rosh Hashaná, o “cabeza del año”, que viene a ser como el año nuevo, pero tiene otro concepto. A diferencia del Año Nuevo del calendario común, que conmemora la circuncisión (Brit Milá) de Yoshúa (Jesús), la festividad judía, si bien marca el comienzo del año nuevo judío, se realiza en primero del mes de Tishrei, que es el séptimo mes del calendario judío.
(“En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación: ninguna obra de siervos haréis. Os será día de tocar las trompetas”: Números 29:1. “Habla a los hijos de Israel y diles: El primer día del séptimo mes tendréis día de descanso, una conmemoración al son de trompetas y una santa convocación”: Levítico 23:24)
En este día de Rosh Hashaná, cada persona es juzgada individualmente sin intermediarios por Dios para revisar su conducta según sus acciones, para su arrepentimiento y corregir su comportamiento. Después de diez días, en el anochecer del noveno día de Tishrei, llega Yom Kipur, el Día de la Expiación, del perdón y del arrepentimiento, durante el cual se ayuna de comida y bebida hasta el día siguiente, que es el anochecer, cuando comienza el siguiente día según el calendario judío. Es uno de los Yamim Noraim, “Días Terribles”, que comienzan con Rosh Hashaná y culminan con Yom Kipur.
Posteriormente, desde el 15 al 22 del mes de Tishrei, y a lo largo de siete días (fuera de Israel son ocho días, por diferencias horarias) se celebra Sucot (“cabañas” o “tabernáculos”). Es una festividad que recuerda como el pueblo hebreo (judío, israelita) tuvo que deambular por el desierto durante cuarenta años, viviendo en modestas cabañas provisorias propias de los nómades, después de huir de la esclavitud que sufrían en Egipto. (“A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Dios por siete días”: Levítico 23:34)
Sucot es una de las tres festividades en que el pueblo judío debía peregrinar al Templo de Jerusalem desde todo el Reino de Israel (junto con Pesaj – la salida de Egipto -, y Shabuot –Fiesta de las Primicias agrícolas; se llevaban algunas como ofrendas al Templo de Jerusalem -). Consiste en dos días festivos no laborales y cinco festivos en los que sí se puede trabajar. Durante los días festivos no laborales las prescripciones son las mismas de Shabat, sin embargo se puede cocinar y cargar cosas en áreas públicas. Durante la festividad se debe dormir en la cabaña que hay que construir con tal efecto. Aparte de conmemorar el peregrinaje en el desierto, también pareciera que su uso viene de las cabañas que los peregrinos al Templo de Jerusalem construían durante su estadía en la ciudad durante la festividad.
Donde se mencionó primero la observancia de Sucot como Fiesta de las Cabañas fue en Nehemías 8.14-18, donde contaba que el pueblo salió al monte para traer ramos de olivo, palma, pino, arrayán y otras ramas espesas de árboles para construir cabañas en los patios y plazas abiertas de la ciudad. También se menciona en Macabeos 2, 10. 6-7 cómo el pueblo entero celebró Sucot, festividad que había estado prohibida durante la opresión de los sirios – griegos, y relata que las gentes traían ramas de palmera para adornar las cabañas. El pasaje respectivo en el Levítico se interpretó posteriormente de que había que llevar esas ramas de palmera en las manos y agitarlas.
Después de Yom Kipur venía el término del ciclo agrícola con la cosecha de aceitunas y la vendimia. Tal como se usa incluso hoy en día en muchos lugares, durante la cosecha la gente vivía en cabañas enramadas con ramas verdes, y esto se mezclaba con la conmemoración de la peregrinación como nómades después de huir de Egipto. Por eso es que Sucot también es llamada “Jag Hasif”, Fiesta de la Cosecha. De acuerdo al carácter agrícola de la festividad, en la antigüedad no se celebraba en una fecha fija, sino al finalizar la cosecha de granos y frutos, lo que ocurría en distintos momentos en diferentes sectores del país. Fue con la centralización del culto en Jerusalem, y con ello el fomento de la conciencia nacional judía, que estas fiestas agrícolas se fueron relacionando con la liberación de Egipto.
El origen agrícola de la festividad es el que hace que para la celebración se deban reunir las primicias de cuatro especies (“Arbaat Haminim”) compuestos por el “lulav” – hoja de palma -, el “erog” – fruto de cidro, un cítrico parecido al limón -, los “hasadim” – rama de olivo -, y “aravot” – hojas de sauce -. Durante los siete días festivos, en el rezo de la mañana, se toma el ramo con las primicias y se agita a los cuatro puntos cardinales hacia arriba y abajo, durante la recitación del “Halel” (Alabanza en hebreo), compuesto con los salmos bíblicos 113 al 118.
Durante los días de Sucot, en la antigüedad se ofrendaban sacrificios, quizás de acuerdo a costumbres cananeas (consistían en un buey, un carnero, siete corderos y un macho cabrío), para bendecir a las setenta naciones del mundo. (Dios habría dicho:”Yo os daré a vosotros un Yom Tov – día bueno o santo, “Sheminí Atzeret” – en el octavo día de Sucot, en el cual vosotros ofrendaréis sólo vuestros propios sacrificios”).
Sucot es una de las festividades israelitas más antiguas ya que se celebraba anualmente en Shilo con peregrinaciones familiares (I Samuel 1. 3-7 y 21) y danzas de muchachas en los viñedos (Jueces 21,9). Durante la época del Segundo Templo era una de las festividades más alegres. En el Talmud se dice que al terminar la fiesta el octavo día (“Shemini Atzeret”) ya se habían ofrendado en sacrificio de holocausto en el Templo muchos animales y especias agrícolas, al menos unos setenta toros (Suká 55b), y todos los sacerdotes estaban presentes en los servicios. El pueblo cantaba el comienzo del Salmo 118 y marchaba alrededor del altar agitando las ramas. Durante los rezos matutinos se libaba vino y agua. Según la Mishná, se llevaba una fuente de oro llena de agua de la Fuente de Siloam hasta la Puerta del Agua, donde se recibía a la multitud con tres toques del Shofar (el cuerno de carnero). Cuando el sacerdote iba a echar el agua sobre el altar la multitud gritaba “¡Alza la mano!” porque alguna vez a un sacerdote se le había derramado en sus píes. (M.Suká 4,9) Es probable que esto haya sido el remanente de algún antiguo rito simbólico de la lluvia. La Mishná dice (Suká 5,1): “El que no ha visto la alegría de la extracción de agua, no ha visto alegría en su vida”.
(Shilo – o Silo -, fue la primera capital del Reino de Israel durante 369 años. Asignada a la tribu de Efraín, estaba en el sur de la actual Cisjordania, entre el período del asentamiento hebreo en Canaan y el establecimiento del Reino de Israel, siendo su centro religioso. Fue destruido antes de que Saúl fuera establecido como el primer rey de Israel. “Su destrucción fue permitida por Dios debido a la maldad del pueblo”, Jeremías 7:12)
(Mishná: “estudio, repetición”. Recoge la tradición oral judía, que codificó Rabí Yehuda Hanasí hacia finales del siglo II. Junto a la Torá o ley escrita, conforman la Halajá. La Mishná fue ampliada y comentada durante tres siglos por los sabios de Babilonia – la Guemará -, y conjuntamente con ésta recibieron el nombre de Talmud)
La celebración de festividades como Sucot a lo largo de miles de años es lo que ha hecho del judaísmo una religión y cultura únicas. Es también lo que ha permitido que siga cohesionado como pueblo, venciendo las persecuciones, matanzas y conversiones obligadas, pues a pesar de todo ello el judaísmo sigue presente por sobre los imperios, religiones y organizaciones que pretendieron hacerlo desaparecer. El recuerdo de su pasado ha sido la base sobre la que el judaísmo ha asentado las fuertes raíces que le han permitido perdurar.

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